viernes 20 de noviembre de 2009
Anécdota de Ciclismo: “La Barra de Sandá"”
En una de las anécdotas anteriores nombre a varios conocidos, para continuar esa línea, quiero hacerlo con la famosa “Barra de Sandá”. Entre los conocidos nombré a el “Bebe” José Sandá, que en sus años de juventud allá por los 60’, fuera un gran ciclista en la historia de la Vuelta Ciclista del Uruguay y las Mil Millas. Cuando yo tenía unos 14 años, mi padre me mandó a salir con la “Barra de Sandá”, que salía los domingos de mañana a eso de las 9 del frente del taller del “Bebe”, allá por la calle Celiar y Camino Maldonado, atrás del Club Ciclista Fénix. En esa barra conocí a un montón de gente, y de esa misma barra salieron grandes exponentes del ciclismo uruguayos, uno de los últimos que recuerdo fue mi primo Federico Morales, que llegó a consolidarse como uno de los mejores ciclistas del pelotón en primera categoría entre el 90 y el 2000 mas o menos. Hoy lamentablemente el “Bebe”, a quien por respeto nunca pude tutear, se encuentra privado de la vista, pero igual sigue centrando ruedas con el estilo que siempre lo caracterizó, con la fiel compañía de su esposa y su hija. Volviendo al año 1984, recuerdo ver la Lygie del “Bebe” siempre impecablemente limpia, con su pintura celeste perlado y en el caño que va de la caja de centro al asiento pintados los colores de la bandera de Italia, colores característicos del Club Ciclista Maroñas, del que siempre fue simpatizante ( y asumo yo gran hincha). Esa pintura tenía la calidad de perlado que solo podía hacer por esos años Sixto García, las pipas y la vaina del lado de la cadena cromada. Esa Lygie me encantaba, y hasta puedo verla ahora, tenía un caño de asiento Campagnolo de aquellos que tenían regulación superior con 2 tornillos 9mm. Un asiento Cinelli Unicanitor, una guía para la cadena, ya que en la palancas Campagnolo usaba solo un plato 50, frenos Universal de abrir, mazas Campagnolo con centro cromado de acero y bombeé de aluminio, y la inconfundible varilla autocentrante trasera apretando del lado del piñón. Un piñón de 4 coronas Regina, tubos Criterium Ruta extra de 220 gs. (Que el vendía a la mayoría de los ciclistas de la época). Pedales, juego de dirección y caja de centro Campagnolo de acero, y un manillar y avance Ambrosio. Todo impecablemente pulido. Ustedes dirán como alguien puede acordarse de una bicicleta tan al detalle. La explicación es sencilla, después de andar tantos kilómetros detrás de esa rueda tan serena de esa bicicleta, en los primeros años de ciclista, se hacen cosas simplemente inolvidables. Sandá para esos años andaba en sus 50, y andaba tan parejo que daba gusto. Me acuerdo que por lo general se iba hasta el Sauce por aquellas rutas viejas, y al salir de Suárez subíamos el interminable repecho de las viñas, que tanto me complicaba. Además el “Bebe” siempre fue un convencido de que en la bicicleta se debía usar poca transmisión y siempre se encargó de inculcar eso a quienes dirigía. Sin lugar a dudas uno de los que siempre me hizo acordar al “Bebe” en años posteriores por el estilo de andar fue Luis Salinas, con quien corrimos una temporada en Master por el Maroñas. También recuerdo a William Pérez, con quien me unía cierto lazo de parentesco. Las bicicletas del eran al estilo Sandá, como así la del “Fito” Fabián Coutiño, que tenía una Lygie roja, con la que hasta hace algún tiempo lo veía salir por la Ruta 8 en compañía de su hijo, y haciendo memoria la última vez que lo vi fue frente al Multiahorro de Camino Maldonado y Libia, donde tuvimos una conversación de ciclismo con él y Gerardo Bruzzone (ganador de la vuelta Ciclista del Uruguay en el año 1979). También El “Tartamudo” Carlitos, con su impecable Frejus, pintada con los colores originales, que hasta hace poco se lo veía ir hasta el 40 de la 8, con sus mas de 70 años, Jorge Nelson, el “Sobrino de Sandá”, como todos le decían, que para esos años tenía una bicicleta azul con materiales Campagnolo, y tenía el primer asiento Concor que vi (para esos años todo un objeto de culto). De Jorgito, de quien guardo una imagen con una sonrisa en la cara, supe algo por mi amigo Luis Coitiño, y por Bernardo Erro, que es su compañero de trabajo allá por el Parque Rodó. Y lo último fue un comentario que dejó en esta página. Y entre otros me viene a la memoria, gracias a Jorgito Nelson, Jorge “Daniel” Falero, siempre con su Lygie azul celeste, con el frente rojo, y las pipas cromadas, a quién incluso vi ganar una carrera de aquellas que organizaba mi viejo en la Calle Caviglia los 1º de mayo, donde teníamos el taller. Luego por allá por mediados de los 2000 encontraba a Daniel en el ómnibus cuando venía del trabajo el en la UTE y yo del MI y siempre nos poníamos a hablar del ciclismo y de fulano y de mengano, a el lo vi salir a entrenar en su Lygie impecable, y los materiales de aluminio impecablemente pulidos (mas allá de lo posible para mi). Siempre invariable su imagen con el cabello con rulos, y su ropa de ciclismo RO-VI, que no se como hacía para conservar tan bien. Incluso días antes de su fatal accidente lo cruce por la 8. En el lugar donde sucedió y cada vez que pasaba por ahí me era imposible dejar de recordarlo, y de lo importante que es la utilización del casco, no como adorno, sino como un articulo imprescindible para la seguridad del ciclista.
jueves 12 de noviembre de 2009
Anécdota de Ciclismo: “El Ferrugiento Montielito”
En este espacio para recordar personajes que he conocido, me quiero detener en el “Ferrugiento Montielito” como se le conoce en el ambiente del ciclismo. Actualmente de unos 46 años, a el lo conocí allá por el 83. Antes de empezar a correr, y de hecho los materiales de mi primer bicicleta de carrera, mi viejo se los compró a él y el cuadro, según recuerdo, se lo compró el padre de Paul Troncoso a su hermano mayor Luis.
El había dejado de correr justo cuando yo me iniciaba, y fue por eso que fui a terminar con unos materiales Saavedra y Campagnolo que le habían dado cuando corría por el Amanecer. La gran mayoría de los ciclistas del Amanecer tenían sus bicicletas que habían sido regaladas por el ahora fallecido Emilio Corbo a quien le decían afectuosamente “El Gordo Emilio”, padre de Yuri Corbo, quien fuera técnico de la Selección Uruguaya de Ciclismo, muchos años después.
A Montielito, le decían el ferrugiento por su aspecto desalineado, siempre con su melenita rubia que conserva hasta ahora, para que se hagan una idea, tenía un cierto parecido con el actor norteamericano Kevin Bacon, pero con problemas dentales.
Se que a nivel del circo existe muchísima gente que hace infinidad de malabares sobre una bicicleta, pero personalmente a él fue al primero que vi pedaleando en bicicleta hacia atrás, tirar una moneda al piso y recogerla desde arriba de la bici y otras cosas. Sin lugar a dudas tenía una habilidad increíble sobre la chiva.
Pero un capítulo aparte tenía sus anécdotas, esas historias de ciclismo que me contó más de una vez cuando le llevaba de mi taller alguna bicicleta a pintar. Dado que se había armado una arenadora, y un horno, para pintar bicicletas. De hecho, según se, hasta el presente se dedica a la pintura. Entre esas historias de escapadas, de carreras ganadas con el Amanecer junto a nombres como Carlitos García, Yuri Corbo, el Negrito Fagundes, e incluso el mismo Federico Moreira; figura esta anécdota, que como dijo Jaime Roos en la Hermana de la Coneja “No se bien si es verdad”. Contaba que en una oportunidad el estaba fuera de entrenamiento y había ido a correr una carrera no recuerdo donde, en la que la radio iba a transmitir. Entonces, cuando se empezó a cansar por la evidente falta de kilómetros, llamó a la ambulancia, para que el médico vea una supuesta dolencia. Según refería, hacía la pantomima de tener un dolor, para mientras tanto tomarse de la ambulancia, descansar, y recuperarse para poder llegar. Poco después dijo que se acercó a los de la Radio, para que le hagan una nota y para mandar un saludo de agradecimiento a cierta gente que lo había ayudado (la lista era enorme), tiempo que también aprovechó para descansar tomándose del vehículo. Al ser visto por el jurado de la carrera, dijo que le llamaron la atención ya que se estaba colgando de un auto y eso no está permitido. Entonces dejó el auto e inmediatamente se dirigió hacia el móvil de los Jueces también tomándose, y aprovechó ese tiempo para explicarle a los Jueces con lujo de detalles que no se estaba tomando, que simplemente estaba respondiendo a una nota que le hacían y que además debía agradecer a toda esa gente que nombraba, claro que para hacer tiempo. Fue tan convincente su argumento que le permitieron acercarse nuevamente al móvil de la radio para terminar la nota. Contaba que en ese ir y venir logró descansar lo suficiente como para llegar bien colocado.
Como dije, no se bien si es verdad, pero si hay algo que se tiene que reconocer, son dos cosas; primero, que deja el beneficio a la duda, y segundo, que si es mentira, no deja de ser una historia bastante divertida.
Espero que se hayan entretenido aunque sea un poco con uno de los cuentos del Ferrugiento.
Saludos Cordiales. Rodolfo Báez
El había dejado de correr justo cuando yo me iniciaba, y fue por eso que fui a terminar con unos materiales Saavedra y Campagnolo que le habían dado cuando corría por el Amanecer. La gran mayoría de los ciclistas del Amanecer tenían sus bicicletas que habían sido regaladas por el ahora fallecido Emilio Corbo a quien le decían afectuosamente “El Gordo Emilio”, padre de Yuri Corbo, quien fuera técnico de la Selección Uruguaya de Ciclismo, muchos años después.
A Montielito, le decían el ferrugiento por su aspecto desalineado, siempre con su melenita rubia que conserva hasta ahora, para que se hagan una idea, tenía un cierto parecido con el actor norteamericano Kevin Bacon, pero con problemas dentales.
Se que a nivel del circo existe muchísima gente que hace infinidad de malabares sobre una bicicleta, pero personalmente a él fue al primero que vi pedaleando en bicicleta hacia atrás, tirar una moneda al piso y recogerla desde arriba de la bici y otras cosas. Sin lugar a dudas tenía una habilidad increíble sobre la chiva.
Pero un capítulo aparte tenía sus anécdotas, esas historias de ciclismo que me contó más de una vez cuando le llevaba de mi taller alguna bicicleta a pintar. Dado que se había armado una arenadora, y un horno, para pintar bicicletas. De hecho, según se, hasta el presente se dedica a la pintura. Entre esas historias de escapadas, de carreras ganadas con el Amanecer junto a nombres como Carlitos García, Yuri Corbo, el Negrito Fagundes, e incluso el mismo Federico Moreira; figura esta anécdota, que como dijo Jaime Roos en la Hermana de la Coneja “No se bien si es verdad”. Contaba que en una oportunidad el estaba fuera de entrenamiento y había ido a correr una carrera no recuerdo donde, en la que la radio iba a transmitir. Entonces, cuando se empezó a cansar por la evidente falta de kilómetros, llamó a la ambulancia, para que el médico vea una supuesta dolencia. Según refería, hacía la pantomima de tener un dolor, para mientras tanto tomarse de la ambulancia, descansar, y recuperarse para poder llegar. Poco después dijo que se acercó a los de la Radio, para que le hagan una nota y para mandar un saludo de agradecimiento a cierta gente que lo había ayudado (la lista era enorme), tiempo que también aprovechó para descansar tomándose del vehículo. Al ser visto por el jurado de la carrera, dijo que le llamaron la atención ya que se estaba colgando de un auto y eso no está permitido. Entonces dejó el auto e inmediatamente se dirigió hacia el móvil de los Jueces también tomándose, y aprovechó ese tiempo para explicarle a los Jueces con lujo de detalles que no se estaba tomando, que simplemente estaba respondiendo a una nota que le hacían y que además debía agradecer a toda esa gente que nombraba, claro que para hacer tiempo. Fue tan convincente su argumento que le permitieron acercarse nuevamente al móvil de la radio para terminar la nota. Contaba que en ese ir y venir logró descansar lo suficiente como para llegar bien colocado.
Como dije, no se bien si es verdad, pero si hay algo que se tiene que reconocer, son dos cosas; primero, que deja el beneficio a la duda, y segundo, que si es mentira, no deja de ser una historia bastante divertida.
Espero que se hayan entretenido aunque sea un poco con uno de los cuentos del Ferrugiento.
Saludos Cordiales. Rodolfo Báez
miércoles 4 de noviembre de 2009
Anécdota: La táctica del Discovery Channel
Como muchas de las anécdotas de ciclismo, esta que les voy a contar, tiene un componente diferente, la picardía. Esta en especial es del año 2006, donde se dan ciertas condiciones para que se produzca. Eran algo así de las 9 de la mañana, y habíamos salido a entrenar con mi hermano Sergio por la ruta 8, como habitualmente lo hacíamos, utilizábamos ropas iguales o similares. Ese día habíamos optado por utilizar la ropa del Discovery Channel, la misma que utilizó Lance y su equipo para ganar el Tour de France del 2005. Dicho sea de paso, el equipo que yo utilizaba fue un regalo de mi amigo de toda la vida Rich Raddon, a quien conocí en Uruguay en el año 1985, cuando el tenía unos 19 años. Rich, con el tiempo se trasformó en el Director del Festival de Cine de Los Ángeles, Calif. USA. En una de sus visitas a casa, se enteró de mi admiración por Lance Armstrong, y me envió el equipo completo del Discovery Channel, más una de las camisetas Amarillas del Lider del Tour. El se codea con gente del nivel de George Clooney, Denzel Washington y otros. Para mi tener esa indumentaria representa todo un honor, y mas sabiendo que se trata de la original. Dirán que tendrá que ver Rich con esto; en realidad es solo un pequeño agradecimiento por el regalo que me hizo en esa oportunidad.
Volviendo al tema de la salida del entrenamiento, con Sergio nos encontramos con un conocido de toda la vida, el Grillo Andrés Soca, quien amablemente nos invitó a sumarnos a una barra de gente que estaba próxima a pasar por Puntas de Rieles y que iban a dar la vuelta de la Ruta 7, que son unos 60 KM. Nosotros ante la invitación no hicimos otra cosa que acceder, y esperar a la barra. En la barra venían unos 15 ciclistas, en su mayoría veteranos. Algún aficionado de esos que andan bien y creo alguno de primera. Lamentablemente, dentro del ciclismo, hay gente que se cree que es mas que otra por que anda mas, o tiene mejores materiales, lo que no es nada bueno, ya que esa persona que anda menos, el día menos pensado puede andar mas e incluso muchísimo mas que el que se cree campeón. Además muchos de esos, para correr utilizan drogas. Lo mas triste es que se engañan a ellos mismos con los resultados que obtienen a fuerza de dañar su propio cuerpo con sustancias que sin lugar a duda dejan si cicatriz. ¿Quien de ustedes no han oído que a tal o cual ciclista lo operaron de hemorroides? Creo que todas sabemos de quienes hablamos. Son esa gente que cada tanto da positivo o que no anda nada y de repente en las carreras milagrosamente gana escapado, le saca una vuelta o mas al pelotón, cuando todos van al límite. Y no estamos hablando de preparación, estamos hablando de un tipo que simplemente se drogó e hizo trampas en ese sentido. Es patético que eso se haga. Es mucho mejor buscar otros medios, si el cuerpo no da, pero de ese modo es muy inmoral.
Justamente uno de esos conocidos “pastilleros”, del que no voy a dar el nombre, empezó a comentar: “Los del Maroñas son todos gorditos, hasta el presidente es gordito”, haciendo referencia al señor Wilmar Reggi, de quien tengo el mejor de los recuerdos como presidente del club y como persona. Después agregó en un tono burlón: “¿Cuál es la táctica del Discovery Channel para hoy?”. Entonces mi hermano me dijo: “A estos babosos no los aguanto más”. En voz baja le dije que yo tampoco, y que tenía una idea, a esa altura íbamos por la Zona Franca, allá por el Kilómetro 18 y medio de la ruta 8. y agregué, cuando te avise arrancá que nos vamos. Me adelanté un poco y pregunte nuevamente cual sería el recorrido, a lo que me dijeron que irían a dar la vuelta de la 7, que comprende la Ruta 8, la 74 que da a Suárez, la 7 que va al Tala, la 75 que sale a Pando, y de regreso la 8 para atrás. Al corroborar el recorrido me abrí sobre un costado, y le dije al que preguntó ¿Querés saber cual es la táctica del Discovery Chanel para hoy? Es esta (diciendole a Sergio, ¡ahora!). Ahí arrancamos a más de 50 Km./h, y no reaccionaron continuando su marcha a 30 Km./h. Ellos muy confiados de que nos alcanzarían inmediatamente o a los pocos kilómetros. Para ese tiempo, si bien nunca le gané a nadie, estaba andando bastante bien. Había salido 10mo. En el Campeonato de Resistencia, y en la Crono de 14 kilómetros había puesto solo 1 minuto mas que Raúl Sasso, que al año siguiente salió campeón Panamericano de contra reloj. Mi hermano Sergio también andaba muy bien y siempre me impulsaba a andar más y más. Andábamos muy parejos. Evidentemente no íbamos a ser capaces de sostener una distancia contra 15 tipos, entonces le dije a Sergio que andaríamos lo mas fuerte posible hasta llegar al repecho de los Aromos, donde hace una curva. Ahí nos escondimos en una callecita que sale a la derecha, ya que fuimos perdidos de vista por la curva y el kilómetro y medio que habíamos sacado de ventaja. Los dejamos pasar y una vez que nos aseguramos que habían pasado, salimos atrás de ellos. Lo que hicimos fue seguir derecho por la Ruta 8 hasta el Kilómetro 40 más o menos, ya que teníamos una idea del tiempo que irían a poner en dar la vuelta. Por el Kilómetro 25 de la 8 nos dejamos alcanzar y ahí los vimos venir sumamente cansados de perseguirnos. Para culminar les dijimos que vinimos rodando toda la vuelta y los veníamos esperando. También les dijimos que la salida estuvo buenísima ya que fue un lindo paseíto, sin cansarnos nada, lo que los dejó sorprendidos. Para frutilla de la torta levantamos el paso, ya que veníamos descansaditos, y haciéndonos los tontos levantamos el ritmo a más de 40 Km./h. Lo que evidentemente puso a sufrir a más de uno de ellos. Esa anécdota la guardamos mucho tiempo, y fue muy divertida, siempre nos acordábamos de la táctica del Discovery y nos reíamos.
Espero que hayan disfrutado del relato.
Saludos cordiales.
Rodolfo Báez
Volviendo al tema de la salida del entrenamiento, con Sergio nos encontramos con un conocido de toda la vida, el Grillo Andrés Soca, quien amablemente nos invitó a sumarnos a una barra de gente que estaba próxima a pasar por Puntas de Rieles y que iban a dar la vuelta de la Ruta 7, que son unos 60 KM. Nosotros ante la invitación no hicimos otra cosa que acceder, y esperar a la barra. En la barra venían unos 15 ciclistas, en su mayoría veteranos. Algún aficionado de esos que andan bien y creo alguno de primera. Lamentablemente, dentro del ciclismo, hay gente que se cree que es mas que otra por que anda mas, o tiene mejores materiales, lo que no es nada bueno, ya que esa persona que anda menos, el día menos pensado puede andar mas e incluso muchísimo mas que el que se cree campeón. Además muchos de esos, para correr utilizan drogas. Lo mas triste es que se engañan a ellos mismos con los resultados que obtienen a fuerza de dañar su propio cuerpo con sustancias que sin lugar a duda dejan si cicatriz. ¿Quien de ustedes no han oído que a tal o cual ciclista lo operaron de hemorroides? Creo que todas sabemos de quienes hablamos. Son esa gente que cada tanto da positivo o que no anda nada y de repente en las carreras milagrosamente gana escapado, le saca una vuelta o mas al pelotón, cuando todos van al límite. Y no estamos hablando de preparación, estamos hablando de un tipo que simplemente se drogó e hizo trampas en ese sentido. Es patético que eso se haga. Es mucho mejor buscar otros medios, si el cuerpo no da, pero de ese modo es muy inmoral.
Justamente uno de esos conocidos “pastilleros”, del que no voy a dar el nombre, empezó a comentar: “Los del Maroñas son todos gorditos, hasta el presidente es gordito”, haciendo referencia al señor Wilmar Reggi, de quien tengo el mejor de los recuerdos como presidente del club y como persona. Después agregó en un tono burlón: “¿Cuál es la táctica del Discovery Channel para hoy?”. Entonces mi hermano me dijo: “A estos babosos no los aguanto más”. En voz baja le dije que yo tampoco, y que tenía una idea, a esa altura íbamos por la Zona Franca, allá por el Kilómetro 18 y medio de la ruta 8. y agregué, cuando te avise arrancá que nos vamos. Me adelanté un poco y pregunte nuevamente cual sería el recorrido, a lo que me dijeron que irían a dar la vuelta de la 7, que comprende la Ruta 8, la 74 que da a Suárez, la 7 que va al Tala, la 75 que sale a Pando, y de regreso la 8 para atrás. Al corroborar el recorrido me abrí sobre un costado, y le dije al que preguntó ¿Querés saber cual es la táctica del Discovery Chanel para hoy? Es esta (diciendole a Sergio, ¡ahora!). Ahí arrancamos a más de 50 Km./h, y no reaccionaron continuando su marcha a 30 Km./h. Ellos muy confiados de que nos alcanzarían inmediatamente o a los pocos kilómetros. Para ese tiempo, si bien nunca le gané a nadie, estaba andando bastante bien. Había salido 10mo. En el Campeonato de Resistencia, y en la Crono de 14 kilómetros había puesto solo 1 minuto mas que Raúl Sasso, que al año siguiente salió campeón Panamericano de contra reloj. Mi hermano Sergio también andaba muy bien y siempre me impulsaba a andar más y más. Andábamos muy parejos. Evidentemente no íbamos a ser capaces de sostener una distancia contra 15 tipos, entonces le dije a Sergio que andaríamos lo mas fuerte posible hasta llegar al repecho de los Aromos, donde hace una curva. Ahí nos escondimos en una callecita que sale a la derecha, ya que fuimos perdidos de vista por la curva y el kilómetro y medio que habíamos sacado de ventaja. Los dejamos pasar y una vez que nos aseguramos que habían pasado, salimos atrás de ellos. Lo que hicimos fue seguir derecho por la Ruta 8 hasta el Kilómetro 40 más o menos, ya que teníamos una idea del tiempo que irían a poner en dar la vuelta. Por el Kilómetro 25 de la 8 nos dejamos alcanzar y ahí los vimos venir sumamente cansados de perseguirnos. Para culminar les dijimos que vinimos rodando toda la vuelta y los veníamos esperando. También les dijimos que la salida estuvo buenísima ya que fue un lindo paseíto, sin cansarnos nada, lo que los dejó sorprendidos. Para frutilla de la torta levantamos el paso, ya que veníamos descansaditos, y haciéndonos los tontos levantamos el ritmo a más de 40 Km./h. Lo que evidentemente puso a sufrir a más de uno de ellos. Esa anécdota la guardamos mucho tiempo, y fue muy divertida, siempre nos acordábamos de la táctica del Discovery y nos reíamos.
Espero que hayan disfrutado del relato.
Saludos cordiales.
Rodolfo Báez
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