miércoles 28 de octubre de 2009

Jorgito, el Asesino de la Ruta 8

Como dije anteriormente, quiero de a poco ir recordando a los personajes que vi o conocí en la Ruta a lo largo de mis años siendo, o mejor dicho pretendiendo ser ciclista. Uno de ellos fue Jorgito allá por el año 1985 o 1986.

Debido a la zona donde vivía, siempre salía por la Ruta 8, desde los años en que era fina, de 2 vías, y los repechos estaban mucho más acentuados que ahora, que son de doble vía, salvo alguna rara excepción en que se salía por la 5, la interbalnearia o alguna otra ruta.

Al entrenar por esa ruta, se va haciendo un grupo de gente conocida, con la que se coincide por mucho tiempo, a veces incluso años. Esta gente, puede ser desde un aficionado, hasta algún ciclista encumbrado. Para estos años nos encontrábamos con “el negro” Juan Carlos Seijo, que todos bien saben, ha sido uno de los mejores ciclistas uruguayos, Luis Coitiño, Jorge Nelson, Yuri Corbo, William Pérez, el Bebe José Sandá, Washington Diaz, Heber Da Costa, Washington Vicente, Eduardo Leccini y varios mas que en el momento no recuerdo. El asunto es que todos, el que mas o el que menos, teníamos bicicletas de carrera, con material de aluminio Campagnolo, y alguno que otro alguna cosa Shimano, para ese entonces muy mal vista por su origen nipón. Pero por sobre todo ruedas de tubulares, ya que en ese tiempo no estaba extendido el uso de semitubos como ahora, que es difícil de darse cuenta entre el tubo o el semitubo, salvo el ojo experto. Pero ahí por el kilómetro 21, al 24 se nos pegaba al grupo de ciclistas de piernas afeitadas, mallas de lycra, y zapatillas con trabas, un joven de entrados los 20 años, de aspecto desalineado, con ropa de calle. Esta ropa consistía en un pantalón jeans alguna remera desgastada, y un par de championes (zapatillas) Pampero. Si su aspecto personal era desalineado, háganse una idea de lo que era su bicicleta. Era un cuadro de acero, largo de atrás de los años 50, y 1 plato solo con chavetas, con un piñón de 18 dientes, llantas de acero y unas cubiertas Funsa tipo europeo. Para completar un manubrio tipo carrera, con los cables de freno altísimos. Esta bicicleta despintada pesaría unos 20 kilos por lo menos. Así, de esa manera cada vez que lo encontrábamos se nos pegaba al pelotón de ciclistas que andábamos por esa ondulada ruta uruguaya. En ese entonces nadie tenía computadora en la bicicleta, ni los accesorios tecnológicos que hay ahora, pero íbamos bastante fuerte, a unos 40 Km. por hora por lo menos. Al notar que se nos pegaba, los que mas andaban, o los que se sentían heridos en si orgullo de ciclista, no dudaban en incrementar el ritmo, para así largar a ese tipo. Las primeras veces nos sorprendíamos al ver que no solo aguantaba el ritmo, sino que algunos de los ciclistas que iban en el grupo quedaban atrás (largados), obviamente con una carga que era de más de 100 kilómetros. Sin embargo, el desconocido continuaba entre los primeros lugares muy al pesar de los eventuales compañeros de ruta.

Fue así que con el tiempo, empezamos a tener dialogo con el que hasta el momento solo conocíamos con el apodo que le dábamos entre nosotros del “asesino de la 8”. Averiguamos que se llamaba Jorge y que trabajaba en el sector rural, que siempre había querido ser ciclista, y que desde chico soñaba con serlo. Fue así que entre varias personas, incluido mi padre, le dieron una mano y finalmente se armó una bicicleta con tubos y muchísimo más liviana que la que tenía. Si bien nunca llegó a ser un ciclista famoso, ni alcanzó el éxito que todos pensamos que podría alcanzar, él logró su meta, que fue la de llegar a ser uno mas de los ciclistas que veía pasar desde niño por la ruta, además de hacer sufrir a mas de uno que lo sobre estimó.

Saludos cordiales.

Rodolfo Báez

3 comentarios:

German Carbajal - Tritim Rosario dijo...

PRECIOSO RELATO!

Anónimo dijo...

HOLA, RODOLFO, TE VAS A LLEVAR UNA SORPRESA , COMO ME LA LLEVE YO MIRANDO CICLISMO EN INTERNET, AL ENCONTRAR TU PAGINA, SOY UNO DE ESOS QUE CON APRECIO, TU NOMBRASTES, Y TE CUENTO QUE YO TE RECUERDO, PERO MAS A TU PADRE CON QUIEN TRATE MAS DEBIDO A MI EDAD,Y SIEMPRE LO RECUERDO CON CARIÑO, COMO PERSONA DE BIEN Y QUE AYUDO SIEMPRE EL CICLISTA. MI NOMBRE ES "JORGE NELSON" PERO MAS CONOCIDO POR EL "SOBRINO DE SANDA" JAJA, YA QUE EL LLEGO A SER UN GRAN CICLISTA Y NO COMO YO UN SIMPLE AMANTE DEL CICLISMO. APROVECHO PARA MANDARTE UN GRAN ABRAZO Y AGRADECERTE QUE ME HAYAS RECORDADO A MI Y A MI TIO SANDA.
SOLO AGREGARIA A ESTA LISTA A NUESTRO AMIGO "JORGE FALERO" EL DE LA LIGIE CELESTE QUE HOY LAMENTABLEMENTE YA NO ESTA CON NOSOTROS PERO QUE LO RECORDADMOS CON MUCHO AFECTO, AL GRAN AMIGO.
UN GRAN ABRAZO

rlbf7@hotmail.com dijo...

Jorge: Me alegro que te haya gustado el relato, y te agradezco me hayas recordado Jorge Falero, a quién conocí e incluso vi ganar una carrera de aquellas que organizaba mi viejo en la Calle Caviglia donde teniamos e taller. Luego por allá por mediados de los 2000 encontraba a Jorgito en el omnibus cuando venía del trabajo el en la UTE y yo del MI y siempre nos poniamos a hablar del ciclismo y de fulano y de mengano, a el lo vi salir a entrenar en su ligyie impecable celeste con el frente rojo creo, y los materiales de aluminio impecablemente pulidos. Siempre invariable su imagen con el cabello con rulos. Incluso dias antes de su fatal accidente lo cruce por la 8. Te digo que se el lugar donde sucedió y cada vez que pasaba por ahi me era imposible dejar de recordarlo, y de lo importante que es la utilización del casco, no como adorno, sinó como un articuli imprescindible para la seguridad del ciclista.