viernes 31 de julio de 2009

Alberto Contador triunfador del Tour de France 2009


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Si bién nunca perdi las esperanzas de que Lance Armstrong, a ultimo momento diese un ataque que lo distanciara milagrosamente de Contador, lo que al final no sucedió ya que era muchísimo pedirle. Por que en una carrera de ese estilo, es muy dificil acortar tantos minutos. No podemos dejar de destacar lo de los hermanos Luxemburgueses Schleck. Soy un manifiesto admirador de Lance, y por lo tanto hincha suyo hasta el último segundo de la carrera. Por eso no me cuesta nada reconocer que estoy descontento con la victoria de Contador. Recientemente en entradas anteriores alguien anónimo me dijo que Lance extrañaba el EPO. Eso si que me pareció un reverendo disparate. Por que todos sabemos muy bien que Lance nunca fue encontrado con nada. De haber sido así jamas hubiese logrado lo que logró pasando por los controles tan rigurosos de la UCI. Y muy a pesar de la organización de la ronda Gala, que ya no quería un Armstrong dominante absoluto del Tour como sucedió en las 7 ediciones del Tour de France que supo ganar. La esperanza de muchos siempre estuvo cifrada en que a Lance le diera positivo alguno de los controles. Por que a españoles, franceses e italianos no les parecía bien que un americano pudiese ser el jefe del pelotón, como lo fueron Hinault y despues Indurain (¿Quien duda que Miguel usaba EPO, para ese entonces permitido?). Por eso reitero VIVA LANCE!!!!
Rodolfo Báez

Noticia
27/07/2009 - Redacción / JG

De nuevo llega la gloria a Alberto Contador, notable vencedor del Tour 2009

No nos llama la atención el de que Contador haya inscrito por segunda vez su nombre en la historia legendaria del Tour de Francia. Era el favorito en el punto de partida en la ciudad de Mónaco, demostrando con creces su admirable capacidad para volver a ganar, sin paliativos ni sombras; aunque, todos lo sabemos, hubo de soportar ciertas discrepancias en el seno de su mismo equipo, el Astana. Su superioridad manifiesta ha servido para calmar las aguas algo revueltas en los primeros días de la ronda gala.

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Los españoles, hay que anunciarlo, siguen en la brecha, siendo, una vez más, los protagonistas en la ronda francesa. Ya llevamos así, venciendo allí, durante cuatro años consecutivos, lo cuál no deja de ser un buen balance a favor de nuestros representantes, que, además, en esta edición, se adjudicaron como de relleno cuatro sendas etapas, por obra de Luís León Sánchez, Juan Manuel Gárate y el mismo Alberto Contador, por partida doble, sin tener en cuenta la individual contrarreloj por equipos de Montpellier.

En la clasificación final absoluta, se ha distinguido por encima de lo que se vaticinaba el estadounidense Lance Armstrong, valiéndole conquistar y pisar, con su tercero, el ansiado podio. Cabe elogiar también estos dos luxemburgueses, los hermanos Schleck, Andy y Frank, que no han cesado en su empeño de atacar con incesante voluntad dando la consabida emoción a la prueba, decaída en algunas etapas. El británico Bradley Wiggins (4º), un ciclista de llanos y especialista del cronómetro, ha surgido de sorpresa cuando las montañas se hicieron notar. Nadie había pensado en él.

Por otra parte, el germano Andreas Klöden (6º), el checo Roman Kreuziger (9º) e incluso el español Carlos Sastre (17º), han estado algo apagados, más de la cuenta, o más de lo esperado. En cambio, han resurgido del anonimato, el italiano Vincenzo Nibali (7º), el americano Christian Vande Velde (8º), el francés Christopher Le Mével (10º) y el español Mikel Astarloza (11º), que han encontrado cierta recompensa a sus esfuerzos más o menos continuados con el pasar de los días.

Contador ha dado con su acertada actuación en el Tour en la diana, con contundencia. Sobrepasar en más de cuatro minutos al joven luxemburgués Andy Schleck (24 años), denota amplitud en su victoria. Digamos que el Tour ha tenido sus más y sus menos, acertando los organizadores al haber decidido abolir los segundos de bonificación que solían aplicar como fórmula en ediciones pasadas. Hay que basarse en tiempos reales y dejarse de regalos que desvirtúan las realidades vividas en las carreteras, Por otra parte, se hizo un ensayo en plena competición, suprimiendo los llamados comúnmente “pinganillos”, estos elementos parlantes usados por los ciclistas para recibir órdenes por parte de sus directores técnicos, mandatos sobre lo que ha de hacer y no hacer el ciclista. Esta modalidad, moda funesta, saca toda iniciativa llevada a cabo por los atletas del pedal. Quisiéramos retornar al ciclismo de antes que tenía sus virtudes y también sus inconvenientes. No se puede tener todo al mismo tiempo en las manos. Lo sabemos. Pero hay decisiones que claman a los cuatro vientos.

Los dirigentes del Tour, desde luego, acertaron en mantener las incógnitas hasta la penúltima etapa, que culminaba con la subida al terrorífico y célebre Mont Ventoux. Allí se aclararon en definitiva las cosas y cada corredor afianzó su postura en la clasificación general. También hemos de decir que las dos etapas pirenaicas se echaron a perder dado que los grandes puertos quedaron muy alejados de la meta. Nadie osó darle a los pedales con más fuerza para despegarse. Era algo así como una aventura más bien suicida.

Satisfacción grande con el triunfo de Contador, que tiene por delante un prometedor porvenir. Su historia, a los 26 años, no termina aquí. Goza entre otras muchas cualidades que loan su figura, un poder de recuperación fuera de lo normal, gracias a su juventud. Es una de sus mejores armas. En cambio, comentando otra cosa, la cruz nos la ha dado Carlos Sastre (34 años), que no ha estado a la altura de lo que esperábamos, quizá porque estábamos demasiado bien acostumbrados. Los años, su lastre, no perdonan, aunque tengamos a la vista la prestación realizada por Armstrong (37 años). Bastante hizo Sastre, en fecha no lejana, al clasificarse el tercero, con podio, en el Giro de Italia. Son hechos que no se los lleva el viento.

Gerardo Fuster de Carulla.